Una ola de movimiento estalla en el lienzo en la poderosa obra de Terezinha Lorena titulada «Velocidad». Un magnífico caballo castaño, su pelaje del color de la rica caoba pulida, atraviesa el primer plano. Sus poderosas patas se agitan en el agua poco profunda. Las gotas de agua captan la luz del sol momentáneamente, como diminutos diamantes esparcidos por la escena. Antes de disolverse nuevamente en el agua agitada. Los músculos agrupados se ondulan debajo del pelaje liso del caballo, un testimonio de la fuerza bruta que desata con cada zancada poderosa.
El fondo se rinde al ritmo implacable del caballo. Los árboles y arbustos se difuminan en rayas de verde vibrante y marrón terroso bajo las magistrales pinceladas de Terezinha Lorena. El pincel del artista baila un ballet frenético, difuminando la superficie del agua e imitando el efecto ondulado causado por el paso del caballo. La paleta de colores limitada, dominada por tonos de marrón, verde y blanco, realza aún más la sensación de enfoque.
El título, «Velocidad», se convierte en una declaración rotunda en lugar de una simple descripción en la obra de Terezinha Lorena. Casi podemos sentir el rocío del agua picando en nuestros rostros, el viento azotando nuestro cabello mientras luchamos por mantener el ritmo de la velocidad impresionante de esta magnífica criatura.